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Ictus: tipos, causas y características comunes

Dr. Julio Monje

Un ictus es el daño del tejido nervioso de una zona o territorio cerebral producido por la interrupción, con frecuencia de forma brusca, del flujo sanguíneo a partir de un punto cualquiera de los vasos sanguíneos que irrigan el sistema nervioso central y que parten desde el cayado de la arteria aorta al salir del corazón (troncos supraaórticos) y que van bifurcándose a ambos lados (carótidas primitivas, carótidas interna y externa, arterias cerebrales anterior media y posterior, etc…) hasta llegar a las pequeñas arterias, arteriolas y capilares cerebrales.

Según sea la extensión y la localización del territorio nervioso que ha se ha quedado sin flujo y según el grado de déficit de oxígeno del mismo (necrosis o infarto si es total o isquemia si es parcial), así será la sintomatología que presente el paciente que acaba de sufrir el ictus y la gravedad del cuadro y sus secuelas.

Por ejemplo, una rotura de un vaso en el cerebro anormalmente ensanchado y debilitado (aneurisma) produce una hemorragia cerebral masiva como máximo exponente del ictus más grave posible, es decir, un ictus global y fulminante con un cuadro de coma cerebral y muerte en horas, incluso en minutos, sin dar tiempo a que se presenten signos neurológicos deficitarios.

Sin embargo, un paciente que durmiendo (frecuente) o mientras nos habla, presente desviación de la comisura de la boca hacia el lado izquierdo, caída del párpado derecho (ptosis palpebral derecha), hormigueo por la hemicara derecha y pérdida de fuerza de la mano derecha (se le cae de repente un vaso o cualquier objeto que tenga en la mano en ese momento) y pierna derecha (le cuesta caminar y cojea de repente) muy probablemente estará desarrollando un ictus por falta de flujo arterial en un territorio concreto del hemisferio cerebral izquierdo (cápsula interna) (arteria cerebral media).

 

 

 

¿Qué tipos de ictus hay y cuáles son sus causas?

 

Los ictus se pueden clasificar de varias formas según el criterio al que atendamos.

Por la duración del cuadro:

  1. Ictus en evolución: es la urgencia que hay que conocer al presentarse los primeros síntomas de daño neurológico y que en este momento crítico se están instaurando. Dependiendo de la causa, de la agresividad de los daños y de la precocidad del tratamiento, esta evolución será hacia un cuadro más o menos grave.
     
  2. Accidente Isquémico Transitorio (AIT) o TIA (del inglés: ‘Transient Ischemic Accident’). Se define porque todos los síntomas que aparecen, afortunadamente revierten y el paciente queda normal como si no hubiera sufrido un ictus pasadas 24 horas.
     
  3. Ictus instaurado es cuadro clínico resultante con todos los déficits neuromusculares al que nos vamos a tener que enfrentar para recuperar entre paciente, personal médico, de enfermería, rehabilitadores, fisioterapeutas, psiconeurólogos y psiquiatras.
  1. Ictus crónico o residual es el cuadro deficitario principalmente debido a las secuelas (lesiones permanentes) de muy lenta o más bien nula posibilidad de recuperación, situación con la cual hay que aprender necesariamente a convivir y paliar en todo lo posible para elevar la calidad de vida del paciente al máximo nivel tanto físico como mental.

 

Escáner de ictus Ictus
 

Por el mecanismo de producción los ictus pueden ser:

 

  • Accidentes vasculares obstructivos (AVO)

Un vaso (arteria, arteriola o capilar) se obstruye y el territorio posterior a la obstrucción dependiente del vaso obstruido quedará deficitario de oxígeno (necrosis o isquemia) y ocasionando la correspondiente sintomatología según la zona dañada. Según la forma y velocidad de producirse la obstrucción del vaso estos accidentes vasculares obstructivos pueden ser a su vez.

 

  1. Trombóticos: si la obstrucción se venía formando poco a poco como en el caso de la arterioesclerosis en que la pared del vaso se va estrechando (estenosis) progresivamente por depósito de grasas: hiperlipidemias por depósito de colesterol o triglicéridos o de ambos (mixto). La instauración del cuadro es más frecuente progresiva en intensidad. En este tipo son frecuentes “los avisos” con hormigueos (parestesias o disestesias) en cara, labios, mejillas, brazos, manos, dedos, incluso en abdomen, muslos, piernas y pies en dedos y plantas. A veces el paciente refiere que ha perdido fuerza en una mano (paresia) aunque luego parece que en el mismo día ya la ha recuperado.

 

  1. Embólicos: el ejemplo más común por su alta frecuencia es la suelta de un pequeño (a veces micro) fragmento de una placa de depósito de grasa en la pared arterial (ateroma) con frecuencia en las bifurcaciones de una arteria (p.ej.: la arteria carótida primitiva en su división en carótida externa e interna) que “navega” en el flujo sanguíneo, hasta que por su tamaño alcanza un vaso en el cual queda enclavado como un émbolo en su cilindro obstruyendo e impidiendo el paso del flujo más allá del punto de enclavamiento. El resultado es siempre un cuadro de instauración súbita. El ictus sorprende al paciente y a los familiares.
     

A las preguntas de si es la hipertensión arterial una de las potenciales causas del ictus hemorrágico y de qué manera puede esta patología causar un ictus, responderemos con el segundo tipo de accidentes vasculares y su mecanismo de producción:
 

  • Accidentes vasculares hemorrágicos (AVH):

Son los ictus ocasionados por la rotura de un vaso del tamaño que sea, aunque son las pequeñas arterias y arteriolas el tipo de vasos que más frecuentemente se rompen.

 

Aunque el aneurisma sea una patología vascular de base subyacente, la hemorragia tiene como principal mecanismo fisiopatológico responsable la presión arterial elevada (hipertensión arterial) y sobre todo los picos agudos de tensión arterial generalmente acompañados de una vasoconstricción aguda sostenida durante un periodo corto de tiempo que puede durar de segundos a minutos incluso hasta unas pocas horas.

 

El resultado es, a la postre, el mismo que en los accidentes obstructivos y su gravedad también depende localización, de la extensión e intensidad del daño (necrosis o isquemia) añadiéndose en el caso de los accidentes vasculares hemorrágicos al pronóstico el factor tamaño del vaso roto (intensidad de la hemorragia) y tiempo que dure el sangrado, factores directamente proporcionales como agravantes del déficit de oxígeno en el tejido y del incremento de la extensión del territorio afectado.

 

¿Por qué se llega a esta SITUACIÓN DE ALTO RIESGO en la que con hipertensión arterial como base casi omnipresente se puede producir una situación aguda por un PICO TENSIONAL (aislado o dentro de un cuadro de crisis hipertensiva o, lo que es peor, con crisis hipertensivas de repetición) con resultado de hemorragia cerebral por rotura de un vaso?

 

¿Cuáles son las causas más habituales de ictus hemorrágico?

  • En general la hipertensión arterial de base y en especial la aparición de episodios de crisis hipertensivas son factores de alto riesgo de ictus hemorrágico.
     
  • La hipertensión mal tratada por el médico (permitiendo picos tensionales en el paciente), bien por mala elección del tratamiento y/o por un mal seguimiento del mismo y de los factores de riesgo sin los debidos controles periódicos analíticos y de pruebas complementarias cardiovasculares, de imagen, etc.…
     
  • El incumplimiento correcto del tratamiento y de los correctos hábitos higiénico- dietéticos por parte del paciente. (Baja adhesión al tratamiento)
     
  • El estrés emocional y la ansiedad. Por sí mismos y porque provocan picos de tensión e incrementan (noradrenalina) la vasoconstricción previa presente en las roturas vasculares aisladas y en el marco de una crisis hipertensiva. En los pacientes hipertensos con depresión y ansiedad (y más si tienen otros factores de riesgo como hiperlipemias), los accesos agudos de estrés y ansiedad (“disgustos”) son un factor real de riesgo de ictus.
     
  • Los pacientes en tratamiento con anticoagulantes orales y antiagregantes plaquetarios.
     
  • En una miscelánea de pluripatología potenciadora del riesgo de accidente vascular hemorrágico están diversas enfermedades vasculares que lo aumentan como malformaciones vasculares o procesos endocrino-oncológicos como el feocromocitoma, diabetes o el hiperaldosteronismo, así como ciertas nefropatías, hepatopatías, enfermedades autoinmunes y un largo etcétera que incrementan el riesgo de una rotura vascular a nivel cerebral.

Si desea más información sobre el ictus, consulte con un especialista en Medicina de Familia.

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